A Joseph Pulitzer, 26 de abril de 1895

[Cerca de Guantánamo, 26 de abril de 1895][1]

 

Al Señor Pulitzer,[2] propietario de

The New York World.[3]

 

A petición de su corresponsal,[4] tenemos el mayor placer en contestar a la siguiente pregunta:

¿Piensan Vds. que la guerra puede concluirse bajo la base de independencia, pero pagando Cuba a España una indemnización y sirviendo de árbitros en el asunto de los Estados Unidos?

Bajo la base de independencia será posible entrar en negociaciones.[5] En estas se fijaría la forma en que deban los españoles evacuar la Isla de Cuba y se establecerían las futuras relaciones de España con la nueva República Cubana. Creemos que pudiera tratarse también de una indemnización a favor de España, en cantidad razonable.

Eso sería lo honroso, lo práctico y lo conveniente para todos. Pero debiera hacerse lo más pronto posible, pues que la indemnización supondría ahorro de sangre y de dinero, y, pactada a tiempo, salvaría la vida económica de un pueblo que ha jurado su destrucción completa antes que someterse de nuevo a la autoridad de España. Cada día que pase traerá nuevos odios y nuevas ruinas y hará que se vaya extinguiendo la capacidad productora del país. Cuba podrá pagar menos a medida que el tiempo transcurra, no solo porque a cada momento ganará menos con indemnizar a España, sino porque le será cada vez más difícil cumplir convenientemente lo que entonces estipulara.

La indemnización podría adoptar la forma del reconocimiento y conversión de una parte de la deuda contraída por España, o la entrega de una suma en valores o en dinero, y no veríamos inconveniente, como no lo vemos en que los Estados Unidos intervengan con carácter de árbitros o de amigos oficiosos en las negociaciones, siempre que eso no suponga para la Isla de Cuba el sacrificio de su soberanía.—

 

[OC, t. 28, pp. 477-478].

 

Tomado de José Martí: Epistolario, compilación, ordenación cronológica y notas de Luis García Pascual y Enrique H. Moreno Plá, prólogo de Juan Marinello, La Habana, Centro de Estudios Martianos y Editorial de Ciencias Sociales, 1993, t. V, pp. 176-177.

 

 

Notas:

[1] La copia consultada carece de fecha y firma. La consideramos del 26 de abril de 1895 porque ese día, en su Diario de campaña, José Martí enumera la correspondencia despachada y, entre ella, cita la carta “al World, que acabé con lápiz sobre la mano, al alba” (DCEA, p. 81), refiriéndose, sin lugar a duda, a esta carta dirigida a Joseph Pulitzer, propietario del periódico neoyorquino The New York World. (Nota modificada ligeramente por el E. del SW).

 

[2] Joseph Pulitzer (1847-1911). Periodista estadounidense. Nacido en Makó (Hungría), de origen judío, el 10 de abril de 1847; emigró a Estados Unidos en 1864. Durante la Guerra Civil se enroló en la primera unidad de caballería de Nueva York. En 1867 adquirió la ciudadanía y entró a trabajar en un periódico alemán, el Westliche Post, de Saint Louis, Missouri, del cual fue director ejecutivo y accionista en 1871. Dos años más tarde abandonó el periódico. Después de licenciarse en Derecho y trabajar como corresponsal del The Sun, en 1878 compró el St. Louis Evening Dispatch y el Evening Post, que unió para fundar el Post-Dispatch. En 1883 adquirió el New York World, que bajo su dirección se convirtió en un periódico famoso por su sensacionalismo, sus revelaciones, sus reportajes extensos y detallados, sus cruzadas contra la corrupción y por su opinión editorial marcadamente laborista. En 1887 enfermó, pero continuó supervisando el periódico. En 1903 entregó 2 millones de dólares a la Universidad de Columbia para la creación de una escuela de periodismo. Dejó al fallecer en Charleston, Estados Unidos, el 29 de octubre de 1911, una fortuna de 20 millones de dólares y en su testamento instituyó el premio Pulitzer, serie de 21 galardones que abarcan periodismo, literatura y composición musical, considerados como la más alta distinción para las obras publicadas en los Estados Unidos, reservado a la lengua inglesa y otorgado anualmente por la Universidad de Columbia en colaboración con el Patronato del Premio Pulitzer. Aunque no es mucha la cuantía de este premio, el prestigio que ofrece al ganador es importante. (Tomado de OCEC, t. 23, p. 235). (Nota modificada por el E. del SW. Fuente: Wikipedia).

 

[3] The New York World. Diario estadounidense fundado en 1860. En 1883 pasó a ser propiedad de Joseph Pulitzer, quien le construyó el mayor edificio de oficinas del mundo en la época. José Martí escribía en 1887 que era un “diario ansioso de notoriedad” y “que sirve por interés con ágil genio”. (OCEC, t. 27, pp. 54 y 55, respectivamente). (Tomado de OCEC, t. 27, p. 286). (Nota modificada ligeramente por el E. del SW).

 

[4] Manuel Fuentes.

 

[5] En la famosa carta a Enrique Collazo, fechada en Nueva York, el 13 de enero de 1892, José Martí, muy a pesar de las acusaciones de pusilánime, que le hace el comandante y periodista habanero, le afirma categóricamente: “¡Y con el pie en el barco de la guerra estaré, y si me encargasen que tentara la independencia por la paz, haría esperar el barco y la tentaría!”. (EJM, t. III, p. 13). (N. del E. del SW).